Seguridad en las Redes
Sociales
Jorge Flores
Fernández - Febrero 2009
¿Nuevos riesgos con
las Redes Sociales?
Para empezar, conviene señalar que
las Redes Sociales no son las culpables, como se tiende a apuntar, no en último
extremo. Se trata simplemente de una evolución de Internet donde confluyen una
serie de servicios que ya venían existiendo, como la mensajería instantánea y
la edición de blogs (con Messenger y Fotolog a la cabeza). Cierto es que hay
otras opciones nuevas de alto valor añadido y potencia, pero en esencia estamos
hablando de datos personales, de contacto con otras personas y de edición de
contenidos. Nada nuevo antes de las Redes Sociales. Internet no es sino una
gran Red Social y éstas subconjuntos a medida de la misma.
Lo que sí es cierto es que, por su
finalidad, estas plataformas invitan a la participación activa, esto es, a
conocer otras personas (formando la Red), a “subir” contenidos (cada vez más
audiovisuales) tanto propios como ajenos, que además van trazando los perfiles
e intereses de cada cual. Y en demasiadas ocasiones priorizan “su negocio”
frente al de sus usuarios, en especial, de los menores, buscando tener más
datos para vender y cruzar, intensificando al extremo las opciones de
“conectarse con otra persona” incluso de forma transparente para el usuario,
imponiendo condiciones de uso abusivas, potenciando indiscriminadamente las
afiliaciones automáticas para ganar impactos publicitarios por volumen de
usuarios. Y en este punto habría que sacar a colación el “interés superior del
menor” promovido por la Convención de los Derechos del Niño y la
responsabilidad legislativa de las instituciones, junto con términos como
Responsabilidad Social Corporativa que las entidades, con legítimo ánimo de
lucro, sería deseable observaran…. Pero establecer los límites es un largo
debate y volveríamos a usar la controvertida palabra “autorregulación”.
Opino que la esencia de la Red es la misma que hace 15 meses, y los usuarios también. Y los problemas o riesgos para los menores, los mismos que acompañan a Internet desde el inicio. Sin embargo, la forma en que operan las redes sociales puede incrementar la incidencia de las situaciones de riesgo.
Opino que la esencia de la Red es la misma que hace 15 meses, y los usuarios también. Y los problemas o riesgos para los menores, los mismos que acompañan a Internet desde el inicio. Sin embargo, la forma en que operan las redes sociales puede incrementar la incidencia de las situaciones de riesgo.
¿Cómo afectan las
redes sociales a la seguridad de los menores?
Podemos decir que sí han
intensificado las probabilidades de riesgo a tenor de las características que
les son comunes a la mayoría:
- Pérdida del criterio de referencia. Promueven más las
relaciones entre personas a través de otras personas, por lo que se pierde
el control directo de la referencia y el criterio de selección o confianza
usado se diluye según los nodos se distancian. Ampliar relaciones es en sí
positivo, pero el efecto negativo es más probable cuando no se ha podido
usar el propio criterio de filtrado, sino uno inducido, digamos
“transitivo”. Ejemplo: por cortesía o costumbre abro mi Red a cualquier
amigo de un amigo que me lo pide… y resulta que me tengo que remontar 3
niveles para ver cómo entró en “mi red” y con ello el criterio de filtrado
se ha desvirtuado varias veces.
- Exceso de operatividad sin intervención
directa y consciente del usuario. Disponen de demasiadas funciones
automáticas que el usuario novato desconoce. Ayudan a crecer a la Red, y
en teoría a la función relacional de la misma buscada por los propios
usuarios, pero también a potenciar la propia plataforma. Ejemplo: me doy
de alta en la Red X y salvo que preste atención para impedirlo (si es que
conozco que lo hace) serán invitados de manera automática a unirse a mi
red (lo hagan o no ya saben, cuando menos, que yo me he dado de alta)
todas las personas que tenía anotadas en mi servicio de webmail (tipo
hotmail, gmail…) si es que las compañías respectivas llegaron a ese
acuerdo al que yo les autoricé, seguro, aceptando sus condiciones
generales que no llegué a leer.
- Funciones demasiado potentes y de efectos
desconocidos a priori. Existen posibilidades en exceso avanzadas para compartir todo
tipo de cosas. Estas “gracias” que el programa nos prepara pueden ser un
grave problema, sobre todo para quien desconoce su funcionamiento.
Ejemplo: si te etiquetan en una fotografía (cosa que tú desconocías se
pudiera hacer) y tienes el perfil más o menos abierto, es como si la
pusieras tú mismo a la vista de mucha gente. Significa esto que alguien ha
decidido por ti qué hacer público y, además, compartirlo, porque sale o
no, contigo, en esa fotografía.
- Concentran el universo de relaciones de manera
intensiva. De
sobra es conocida la escasa perspectiva que tienen los menores de la
repercusión y alcance de lo que publican (lo dice quien ha hablado con
muchos cientos). Cualquier cosa en la Red puede tener un eco brutal. Si
eso afecta directamente a “mi red”, el efecto puede ser demoledor, como el
de un veneno concentrado, selectivo. Ejemplo: una calumnia en una página
web puede tener más o menos eco, pero si se vierte en el contexto de tu
Red, el efecto es mucho más rápido y doloroso, aunque no lo pueda ver
tanta gente.
- Guardan, explícitamente o no, información muy
precisa. Basan
las relaciones en el perfil, intereses y actividad de los usuarios por lo
que les requieren muchos datos y les registran sus acciones dentro de la
propia Red. El usuario es víctima de un rastreo intensivo (atención, como
lo es en los videojuegos y otras muchas actividades online que requieren
identificación previa) que adecuadamente tratado puede crear una
información de mucho más valor que la explicitada. Ejemplo: desde que
entro en la Red pueden quedar registrados mis movimientos e intereses de
todo tipo más allá de la información del perfil que de forma voluntaria
proporcioné (dónde pincho, con quién hablo, cuánto tiempo dedico…).
- Presentan al usuario las opciones de manera
demasiado interesada, lo que suele implicar pérdida de privacidad. Tras una supuesta
intención de ayudar y agilizar, suele ser política común de las
plataformas de Redes Sociales ayudarse a sí mismas. Así, pondrán muy poco
énfasis en que el usuario configure las opciones de privacidad de los
datos y, sin embargo, insistirán en que completemos los perfiles con todo
tipo de cuestiones. Ejemplo: al darme de alta me preguntan datos de lo más
variado sin los que no me dejarían registrarme, tras lo cual podré empezar
a utilizar la Red sin haber configurado de forma explícita con quién y qué
tipo de datos personales o de actividad quiero compartir.
Creo que estos son los principales
factores diferenciales en materia de uso seguro de Internet producidos por la
irrupción de las Redes Sociales. No he querido abordar temas genéricos como el
control de las edades, las medidas de seguridad, la supervisión de los datos y
las comunicaciones… que, como digo, ya eran cosa de la Internet anterior a las
Redes Sociales, donde ya se prodigaban efectos en forma de ciberbullying y
grooming.
Por último, hay una cuestión a la que
creo se alude con demasiada poca frecuencia y que me gustaría destacar acá por
su transversalidad en lo que tiene que ver con la protección del menor en la
Red. Es preciso elevar la cultura de lo que denomino “higiene del ordenador”.
Muchos problemas, en las redes o fuera de ellas, tienen su origen en el robo de
datos o claves personales del mismo ordenador del usuario, que dan pie al
comienzo de chantajes. Ejemplo: si tengo mi lista cerrada de contactos, digamos
en el Messenger (para no volver sobre las redes sociales) y cuando mi amiga
María deja de ser María para ser quien le ha robado su clave… estoy peor que
frente a un desconocido.
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